NO DEJES EN VISTO, CONTESTA TUS MENSAJES POR EDUCACIÓN


¿A cuántos de nosotros un mensaje visto y sin respuesta nos ha quitado el sueño, la tranquilidad, la concentración para ejecutar nuestras actividades del día, sembrando en nuestro ser una montaña de ansiedades y resentimientos?

¿Cuántas veces hemos deseado tener enfrente a la persona que no nos responde los mensajes, para escupirle -metafóricamente- en la cara todas sus “verdades”, reprocharle hasta el cansancio y hacerle ver lo mal que nos hizo sentir su indiferencia y abandono?

¿Por qué lo personalizamos tanto? ¿Por qué inmediatamente después de que vemos esas odiosas palomitas azules en los chats de WhatsApp (o el “visto” en Instagram, y quizá hasta en Messenger) hacemos toda una interpretación acerca de nosotros? “Seguro ya no me quiere hablar”, “Se molestó por lo que dije”, “Ya le dio envidia”, “Algo tiene que ocultar”, “No puede soportar que se lo diga”, son quizá una mínima fracción de los pensamientos que aletean por nuestra mente cuando nos dejan esperando una respuesta en redes sociales.

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Fuente: http://www.india.com/buzz/

Y si bien -cabe recalcarlo- no hacemos más que interpretar todo lo que ocurre a nuestro alrededor, poniéndole los filtros de nuestras experiencias vividas, de interacciones pasadas, de nuestras ideas acerca de las personas con las que convivimos, que derivan en lo que hacemos todos los humanos: ASUMIR. Es un hecho que no vemos la realidad tal y como es, sino que todos los procesos intelectuales que empleamos para “digerir” lo que nos ocurre, siempre estarán impregnados de todo el bagaje que hemos acumulado a lo largo de nuestra vida, desde la cuna, y quizá incluso en nuestro propio ADN resultante de toda la información transmitida por nuestros ancestros.

En resumen, lo que te quiero decir en el párrafo anterior, es que vamos proyectando en los demás los pensamientos y nociones que tenemos acerca de nosotros mismos. La proyección es la lente con la que observamos al mundo, y es la base de nuestro conocimiento personal.

Es por ello que cuando no responden a nuestros mensajes, o incluso a nuestras llamadas telefónicas, o tal vez “nos ven feo”, o nos hablan de un modo que no nos agrada, de inmediato el cerebro emite un sinfín de interpretaciones que no tienen nada que ver con la realidad. Son meras proyecciones de nuestra mente -impregnada de estómago y emociones- hacia los demás.

Hasta este momento quise plantear la temática desde una postura donde somos “dueños” de esos pensamientos que emite el cerebro cuando no nos responden como nosotros quisiéramos. Sin embargo, entrando de lleno en materia… TENGAN EDUCACIÓN, Y CONTESTEN SUS MENSAJES.

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Fuente: https://www.spymasterpro.com/

No vamos a ponernos a pensar en “qué hay detrás de la decisión de no responder a un texto” por parte de los demás, eso no es tema de análisis porque las razones pueden ser infinitas. Me interesa más que todos reflexionemos en cómo se ve una falta de respuesta de nuestra parte, y qué dice de nosotros no contestar. A saber:

  • Es una omisión a la intención de comunicarse por parte de la otra persona, cortando de tajo el proceso sin concluirlo.
  • Equivale a que vaya el casero a cobrarte la renta y te escapes por la ventana para evitarlo.
  • Falta de consideración por el tiempo del otro, quien está dedicándolo a decirte algo.
  • Ausencia de interés y cuidado por la otra persona.
  • Una postura de control, porque quien se queda callado tiene el timón de la conversación.
  • Falta de equidad, porque se ignora a quien se mira por debajo de nuestro nivel (cual sea).
  • Menos compromiso que la otra persona por llegar a un acuerdo.
  • Uso irresponsable de las herramientas de comunicación. Responsabilidad = respuesta.
  • Pereza, flojera, hueva… “Si le interesa me volverá a buscar”.
  • Negación de nuestra participación en la armonía de las relaciones con los demás.

Y podría seguir y seguir, pero lo importante no es ver la ausencia de respuestas desde todas sus aristas. Es más relevante hacer conciencia de que las herramientas de comunicación se crearon para facilitarla, no para hacerla más compleja. Somos igualmente responsables al iniciar un diálogo que para cerrarlo.

La manera en que nos conducimos en lo pequeño habla mucho de cómo somos en lo verdaderamente importante. A veces demeritamos lo que comunicamos en redes sociales por una falsa creencia de que lo que ahí circula no nos representa totalmente, que no es relevante ni habla de quiénes somos, pero sí lo hace.

Es importante hacer conciencia de que las redes sociales no son una válvula de escape para emanar todas nuestras amarguras, jodideces, falta de madurez, ni mucho menos para exhibir una personalidad alterna. Mientras estos vehículos lleven nuestro nombre, son igualmente válidos como nuestra presencia misma. Es por ello que vale la pena tener en mente las siguientes recomendaciones:

  1. Si inicias algo, termínalo.
  2. Valora el tiempo de los demás como el tuyo mismo.
  3. Compórtate lo más similar a como si tuvieras a la persona enfrente.
  4. Haz conciencia de que cada mensaje que emites habla de quien eres, y es responsabilidad tuya absolutamente.
  5. No asumas que los demás son adivinos. Trata de explicarte como si hablaras con un niño de 5 años.

Como en todo, pero con mayor énfasis por tratarse de redes sociales: sé responsable, sé consciente, sé atento, sé considerado, sé elocuente, sé impecable, sé maduro, sé empático, sé amable, sé paciente, sé amigable, sé respetuoso, sé tolerante, sé vehemente, sé prudente y sé congruente! Pero sobre todo, sé EDUCADO.

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Fuente: https://fossbytes.com

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4 comments

  1. Tienes razón, hasta en esto hemos perdido los buenos modales, que pena. Valorar el tiempo de cada quien es lo que amerita .Excelente análisis

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    • Yo no concuerdo con darle el mismo valor a una conversación en redes sociales que a una Interpersonal. Las redes sociales tienen elementos de mayor complejidad, por ejemplo se ha visto que al recibir mensajes-respuesta, el cerebro reacciona exactamente igual que un cerebro adicto a una sustancia (alcohol, tabaco…). Por tanto, si no recibes respuesta tienes ansiedad, “te quita el sueño”, etc. Eso hace que algunas personas manden mensajes sólo por la necesidad de que se les responda y no estoy segura de cuán benéfico resulte seguir ese juego.
      También creo que habría que ver que no todas las personas tienen la necesidad ni la capacidad de la inmediatez que las redes sociales exigen. Yo disfruto mucho más un día en el que sólo uso mi teléfono para llamadas que uno en el que tengo la presión de que tengo que estar revisando los mensajes para que los demás que me escribieron no se vayan a ofender o hagan reclamos de que no les contesto cuando ellos quieren.
      Y me quedo pensando qué tan importante es para nosotros tener respuesta en una pantalla que no nos permite usar otros canales de comunicación para recibirla.
      Gracias por tu artículo me da más cosas en que pensar y tiempo suficiente para procesar .

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      • Muchas gracias por tu comentario Dzahui!! Valoro tu tiempo y tus palabras. Coincido en varios puntos. El enfoque del artículo es hacia la gente que lee y no responde. Si recibes los mensajes pero no pudiste verlos, sin problema. Se entiende. Sin embargo sólo es un punto de vista, definitivo que caben muchos más!! Gracias de nuevo!!

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    • Muchas gracias por tus comentarios Gracie! Sólo es reciprocidad lo que se pide. Cada quien a sus tiempos y a su manera, pero respondamos!

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