NO ATES TUS METAS A TU MOTIVACIÓN… PORQUE ESTA SE ACABA.


Me atrevo a asegurar que todos hemos pasado por algún episodio a lo largo de la vida en que, simple y sencillamente, no nos sentimos capaces de ejecutar nuestros proyectos, incluso si se trata de aquello que más deseamos o disfrutamos. ¿Por qué? La motivación no es inagotable, es un recurso que debe recargarse cada cierto tiempo. Requiere de descanso, de introspección e inspiración.

Sin embargo, si de motivación se tratara, no habría un sólo proyecto en el mundo que concluya. No nos podemos fiar de nuestra motivación para adquirir compromisos porque, de hacerlo así, estaremos condenando nuestro nombre y credibilidad, pues simplemente nunca vamos a concluir nada de lo que prometamos.

¿Qué hacer entonces? En primer lugar, te recomiendo algo que a muchos nos cuesta, pero cada vez está más documentado que es necesario para poder persistir en nuestras metas, sin importar de qué índole sean: lo más importante es establecer tus prioridades.

De las prioridades no hay mucho qué explicar. La palabra misma lo dice: son aquellas metas u objetivos de importancia primaria, y se podría decir, no negociables. Esto es, no te puedes permitir ser lax@ o descuidad@ con ellas. Requieren de tu enfoque y esfuerzo continuo.

Te recomiendo mucho conectar contigo mism@ y hacerte algunas preguntas:

  • ¿Qué es verdaderamente importante para mi en la vida?
  • ¿Qué deseo construir en el mundo?
  • ¿Qué -de todo lo que me interesa- está más alineado con mi esencia?

Bien, probablemente contestando estas y otras preguntas, sumado a tu auto-conocimiento, te será sencillo identificar y establecer tus prioridades.

¿Qué sigue? Bueno, pues te voy a compartir otro secreto: los grandes proyectos de este planeta no se hicieron a base de motivación, sino de otro ingrediente, quizá mucho más importante en la receta del éxito, y se llama persistencia. ¿Has escuchado de ella?

La persistencia no es otra cosa que poner un grano de arena, quizá pequeño, pero todos los días. Para explicarlo simple, es como si quisieras construir una casa, pero tienes mucha motivación y ganas de terminarla pronto, y el primer día decides que es buena idea levantar toda la cerca que la delimitará. ¿Qué crees que pasa si haces eso? Muy probablemente al día siguiente no podrás ni levantarte de la cama y no harás nada y… quizá el día siguiente tampoco, y así…

¿Te diste cuenta de algo? ¿Con cuántas de tus metas has actuado así? ¿Con qué rapidez has olvidado algo que te interesaba sólo por no administrar tus energías y tu motivación?

Si ya quedó claro con este ejemplo cómo a veces el exceso de motivación no nos conduce a las mejores decisiones, volviendo al concepto de persistencia, es mucho más importante hacer labor de hormiga, a la justa dimensión de tus fuerzas, quizá haciendo menos de lo que tu motivación te impulsa a hacer, pero en una proporción que sea realista y sostenible en el tiempo.

¿Cómo desarrollo mi estrategia de consecución de metas a base de persistencia y no sólo de motivación? Te comparto algunos puntos que a mi me han ayudado mucho a lo largo de mi vida:

  • Divide tu meta en pasos y asigna periodos de tiempo razonables para el logro de cada uno de ellos.
  • Fracciona cada paso en actividades que puedas hacer todos los días, nuevamente, en lapsos razonables y realistas.
  • Bloquea tu agenda. Establece un horario para estas actividades que cada día te acercarán más a tu meta.
  • Asegúrate de no sabotearte. No pongas en tu agenda actividades previas que puedan prolongarse y evitar que trabajes en tu meta, por ejemplo.
  • Ríndete cuentas. Haz revisiones semanales para asegurarte de que cumpliste con tus compromisos de la semana y, si no lo hiciste, tendrás que reponer el trabajo de alguna manera.
  • Recompénsate. Nada más estimulante que reconocernos cuando cumplimos con nuestros compromisos. Puede ser de lo más sencillo: una golosina, media hora de Netflix, un café, etc. Pero asegúrate de “apapacharte” cuando te lo has ganado.

DISCLAIMER: No quiero decir que la motivación no sea importante. Nada más lejos de la realidad. De hecho, es uno de los ingredientes de la receta del éxito, como te dije unas líneas antes. La motivación nos da ese combustible interior y la estamina para seguir avanzando pese al cansancio y la falta de fuerzas. Sin embargo, la persistencia es ese pilar en el que podemos apoyar nuestra confianza de que la meta será lograda, sí o sí, con motivación o sin ella, con ganas o sin ganas.

¿Descubriste algo de ti mism@? Cuéntame por favor.

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